Decirte lo que
siento seria morir lentamente,
Implicaría
alejarme de ti y el perderte es una idea que mi corazón aun no concibe y mi
cabeza en el ahogo de su razón vuelve real a una quimera, hacerme creer que no
te amo, fatal quimera.
Aún no logro
dejar pensarte, aunque parte de mí ya ni te espera, y hasta creo que se ha
olvidado de tu existencia.
Lamentable es
la cobardía que un día me embargó, la perseverancia que di ti se aparto y la
impaciencia que lleno tu corazón, dejando en mi boca un silencio tormentoso, un
silencio que me hizo amarte callando lo que sentí.
Y es que 180°
son suficientes para admirar el designio de Dios, que capto nuestra atención
con lo más sencillo y sublime, nos llevo por el camino correcto, camino que
muchas veces no queremos seguir, solo por saciar el placer de nuestros cuerpos,
ese placer que va a flor de piel sin atrevernos a reconocer que es mejor un
camino con espinas que nos ayude a crecer como hijos del Creador, que un camino
de esclavitud al vicio de una felicidad barata obtenida a cambio del alma para
estar muerto, muerto en vida.
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