jueves, 1 de mayo de 2014

Y no estaré, aunque te ame.

Decirte lo que siento seria morir lentamente,
Implicaría alejarme de ti y el perderte es una idea que mi corazón aun no concibe y mi cabeza en el ahogo de su razón vuelve real a una quimera, hacerme creer que no te amo, fatal quimera.

Aún no logro dejar pensarte, aunque parte de mí ya ni te espera, y hasta creo que se ha olvidado de tu existencia.

Lamentable es la cobardía que un día me embargó, la perseverancia que di ti se aparto y la impaciencia que lleno tu corazón, dejando en mi boca un silencio tormentoso, un silencio que me hizo amarte callando lo que sentí.


Y es que 180° son suficientes para admirar el designio de Dios, que capto nuestra atención con lo más sencillo y sublime, nos llevo por el camino correcto, camino que muchas veces no queremos seguir, solo por saciar el placer de nuestros cuerpos, ese placer que va a flor de piel sin atrevernos a reconocer que es mejor un camino con espinas que nos ayude a crecer como hijos del Creador, que un camino de esclavitud al vicio de una felicidad barata obtenida a cambio del alma para estar muerto, muerto en vida.

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