Falta mucho para estar
juntos, o tal vez nada porque no tengamos que estarlo. El tiempo es simple y
relativo, es solo un patrón que nos arruina la vida por no saber usarlo,
andamos de prisa y luego nos asalta el lamento de lo que hemos dejado de hacer
por andar a millón para ganar tiempo,
perdiendo vida.
A pesar de que al
“tiempo” dicen muchos que lo marca el cielo, muchos nos perdemos entre las
estrellas sin ganas de regresar. Para que tener reloj si casi nunca tienes tiempo
y para que el tiempo si ya perdiste tu vida ocupándote del reloj.
Para que vivir, si
vivo sin ti y ya ni soledad me acompaña, para que esperas saber que pasara
mañana si puedes vivir hoy, para que esperas mañana si puedes respirar, sentir,
mirar, hablar y escuchar hoy, para que me dejas otra vez si volverás, y es que
el amor es inexplicable provoca alegrías, llena de felicidad. Pero nuestro
constante y consiente tropiezo lo hecha de aquí y nos vacía al alma.
Y la puerta queda
abierta porque se que regresaras. No es que me sepa futuro, no es que sea Dios,
es que es tan predecible tu sentir, que yéndote, ya te siento venir, la humedad
de tu mirada, la necesidad que tienen tus labios de estar postrados sobre los
míos, lo extraño que es darte caricias con el espejo de frente.
Saber que ya no
volverás por mi indecisión, que un día te cansaras, es volver a la quimera que
la realidad encierra, porque se que extrañas que te extrañe y yo extrañada de
que el espejo que esta delante de mi, me cuente de ti.
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